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lunes, 10 de noviembre de 2025

Tú, yo, Londres.

 




Qué felicidad!!!!



People pleaser in recovery.

 


A mis dieciséis decía yo: "¿Te gusta Johnny Depp? Yo amo a Johnny Depp". 

En realidad, nunca me ha importado el tal Johnny Depp, pero en ese momento quería agradarle al tipo abusador del que me había enamorado. El primero de unos cuantos, por cierto. 

Hace algunos años reflexioné sobre ese viejo patrón de conducta en el que yo amoldaba mi personalidad para obtener la aceptación de otros. Todo gracias a un vídeo que llegó a mis manos y que nunca antes había visto. 

Era Navidad de 1995, yo tenía 5 años. Mientras abríamos los regalos, mi papá se puso a arremedarme. Con tono sarcástico, me dijo al mostrarme un vestido que me había comprado: "¡Qué padrísimo vestido! ¿Te gusta? ¿Sí te gusta? Porque luego me dices cuando te compro ropa: "Ay, no me gusta". Pues si no te gusta, lo regreso a donde lo compré". 

"¡Ay, papá! ¡Cómo le haces!", le dije con mi tierna voz de niña. 

Es claro, al mirar el video, que él no estaba bromeando. Su tono de voz, sus muecas y la intención de sus palabras son hostiles. Cuando mi papá te regala algo, te tiene que gustar. 

Mi entrenamiento de people pleaser empezó a una edad muy temprana. Seguramente más de una vez pensé: Si sonrío y le aplaudo sus "chistes" a esta persona de la cual dependo para sobrevivir, no corro peligro.

¿Cómo puede un niño decir: "¿Por qué me arremedas?¿Por qué no tengo derecho de que no me guste algo? ¿Por qué me amenazas con devolver algo que me estás regalando?" Esa clase de preguntas las pude formular apenas a mis 35 años.

Entiendo que los padres no son perfectos. Bueno, hay de imperfectos a imperfectos, el mío me dijo en dos ocasiones diferentes que él ni siquiera había querido tener hijos.

En fin. Los padres no son perfectos, quién es uno para juzgarlos, bla bla bla.

Lo que quería decir es que esto de ser people pleaser no surge de la nada.

¡Hasta la próxima!







viernes, 10 de noviembre de 2023

El verdadero nombre de las cosas.



En estos últimos años, entre ires y venires, he aprendido por fin el verdadero nombre de las cosas.

Aprendí, por ejemplo, que aquello a lo que tantos le  llamaron independencia, en realidad era exceso de soledad.

Aprendí lo que es el Amor. neirdA.

Aprendí lo que son el destino y la suerte.

Aprendí lo que es la amnesia y la encefalitis límbica autoinmune.

Aprendí que el autoengaño es un mecanismo de defensa indispensable para la supervivencia. 

Aprendí que gracias a ello sobreviví.

Aprendí que no era TDAH, eran TDPM y traumas. 

Aprendí que no son las oficinas, no es el mundo corporativo, soy yo. 

Aprendí que la búsqueda de aceptación y atención es tan vieja como saberse las letras del abecedario.

Aprendí que la convivencia familiar sólo son momentos regados.

Aprendí que el amor incondicional no es el materno.

Aprendí que mi padre siente indiferencia ante mi existencia. 

Aprendí que a ese señor le debo el discurso de rechazo interno y de miedo al rechazo externo que tanto ha determinado mis experiencias sociales.

Aprendí que de esa prisión se puede salir. 

Aprendí, y sigo aprendiendo, a reconstruirme después de haberme dado cuenta de todo ello.

Todo lo demás, como el poder indispensable de la música, del arte y de los gatos, ya lo conocía. 






domingo, 7 de junio de 2020

7 años después.



A 7 años.

A 7 años de mi primer viaje sola a Europa, quiero hacer un recuento de cuánto han cambiado las cosas.


Jérôme, Athenaz y Michal tuvieron hijos.

Mi tío Toño murió :(

Yo no entré a la UAM sino a la UNAM.

Hice una tesis sobre acoso sexual.

Jérôme y Michal siguen siendo muy cercanos a mí.

Ambos fueron a México y nos vimos y la pasamos genial.

Me reconcilié con mi mamá.

Me volvieron a romper el corazón horriblemente.

Lo superé muy bien.

Empecé a trabajar en el departamento de finanzas de dos empresas (quién lo hubiera dicho!?)

Volví a Francia esta vez con un permiso de trabajo.

Me enamoré de los gatos, descubrí a mi alma gemela en forma de gato y luego...él murió :( pero adopté a Loki y es hermoso.

Zdenka y yo nos hicimos súper amigas.

Llevo casi dos años soltera.

Me interesé cañón en la astrología.

Enfrenté los límites de todo, de mi fuego, aprendí a conocerme profundamente, maduré, dejé de ser una niña.

Sigo amando viajar y descubrir lugares, ahora sé que eso se llama Luna en Sagitario.

Estoy muy despierta, muy viva y expectante.

¿Qué sigue en el nuevo ciclo de 7 años? ¡Nos vemos cuando llegue!

miércoles, 11 de marzo de 2020

De Paris a Lille.






Ayer llegué a Lille.  Estaba exhausta. Creo que dormí un total de diecisiete horas, aunque no fueron seguidas porque como a las dos de la mañana tuve una suerte de pesadilla mezclada con viaje astral. No estoy segura.

Soñé que una bruja me estaba ahorcando. Sentía una fuerza muy poderosa que me empujaba hacia abajo, con sus dos manos alrededor de mi cuello. 

A pesar de la angustia, algo me decía que la podía vencer, así que lo intenté. Al principio gritaba con todas mis fuerzas: "Help! help!" pero, como sucede en todas mis pesadillas, sólo lanzaba gritos ahogados que apenas yo misma podía escuchar. 

Entre tanta confusión, a ratos dudaba si estaba dormida o despierta. Luego me daba cuenta de que estaba soñando y recordaba que tenía que pelear contra aquello que estaba sometiéndome. Era una mujer, eso lo sé, una bruja o algo así.  En un momento de lucidez llegué a pensar, "¿A dónde vine? ¿Acaso está embrujado este lugar?"

De repente, mi espíritu se desprendió de mi cuerpo y voló hacia la recámara de enfrente que estaba iluminada como si en vez de ventanas hubiera vitrales de iglesia. Descansaban ahí dos gatos, la pequeña Pomme y otro minino que no reconocía. Yo sonreía al verlos, mientras mi espíritu flotaba y recorría el lugar. Como nadie en ese lugar podía ayudarme, regresaba a mi cama.

Ahora la bruja tenía mi pie derecho. Lo sujetaba con fuerza. Yo jamás veía su rostro, sólo sentía su peso sobre mí. Peleaba para que me soltara. Me quejaba. "Ya casi, ya casi despierto y se va esta bruja", pensé. Y así fue. Desperté por fin. 

Me sentía cansada y confundida pero a la vez libre y a salvo. Vaya sueño. Acababa de tener una pesadilla. No pude dormir la siguiente hora pero estaba contenta de haber vencido a la bruja.

Así llegué a Lille. Hasta en sueños fortalecida.







domingo, 3 de noviembre de 2019

El 2019







Bastante convulso, he de admitir. Aunque todavía le quedan algunos meses no tengo ninguna urgencia especial porque se termine.  En realidad me da igual, porque aquello de que la vida se renueva cada 365 días es una referencia que, si bien precisamos, es imaginaria.

En fin, haciendo uso de dicha referencia imaginaria diré que aproximadamente cada tres meses la vida me tronó los dedos y cambió el ritmo de la canción. Otras veces yo cambié la pista, desde luego, pero en general este fue un año bastante particular y agitado.

Comenzamos en marzo con la muerte de Lancelot. Esa fue mi primera experiencia con el fallecimiento de un ser amado (muy amado), y creo que con todo lo que eso conlleva lo hice bastante bien. Siempre voy a admirar las tremendas agallas con las que me levanté, y ante su diagnóstico terminal y el sufrimiento que nos provocaba verlo mal a mi madre y a mí, decidí que era mejor que lo durmieran. Saqué la fuerza del amor que le tuve y siempre le tendré. Agradezco desde luego a mi mamá, a mis muchos amigos y en particular a mis amigas aire (Acuario, Géminis y Libra) que estuvieron ahí para apoyarme y contenerme.

En mayo me fui a Cuba. Pocos días antes adopté a Loki. Hay una escena en mi cabeza muy bonita de un tour que tomé por el Malecón, arriba del autobús, el viento en mi cara y el mar a mi derecha, muy feliz. Estuvo loquísimo irme sola y sin conocer a nadie. Estuvo genial festejar mi cumpleaños allá con una fiesta que no era para mí sino por el Día de las Madres (todo mundo me decía "felicidades", comiquísimo) pero que muy gentilmente mis nuevas amigas  volvieron un festejo doble. Hace algunos años soñé con hacer este viaje. Fueron cuatro días maravillosos pero también muy tristes. La situación en Cuba me dejó una marca en el corazón que aún hoy sigo procesando. 

Cuando regresé comencé a disfrutar a Loki que aún era un bebé, y aunque al inicio no nos entendimos y me costó mucho trabajo adaptarme a mi nuevo amigo, hoy somos inseparables.

En julio me confronté con una parte de mí que no me gustó. Aquella de los impulsos sagitarianos y del fuego que llevo en mi carta astral. Sale cuando me expreso por expresarme y nada más. Luego de mucho pensar y de sentirme muy mal conmigo misma, concluí que la razón no es un enemigo de la pasión y que, por el contrario, es una buena cómplice. Más cabeza y reflexión y dejar que las cosas fluyan. Es decir...más aire. Esa fue una lección muy dura.

En fin, en agosto me despidieron de Novartis. Mis esfuerzos por recuperar la estabilidad en mi trabajo no resistieron la prueba. Llevaba semanas enfermándome por el estrés y durmiendo mal, y finalmente rompimos esa relación entre el espíritu creativo atrapado por un buen sueldo, y los jefes que me aprecian pero a los que no les sirvo. Todo el resto del mes fue increíble, disfruté mi liquidación, la libertad, todo eso que uno experimenta cuando tiene dinero y no tiene que trabajar. 

En septiembre me metí a un curso para ser maestra de inglés. Fue muy entretenido, dinámico e interesante. Por fin me llamaron de escuelas donde antes no me llamaban, aunque me pareció muy mal negocio tener dos trabajos para estar pagando un tercio de mi salario solamente en renta y decidí vender mis muebles, dejar mi depa e irme con Loki a Aguascalientes a probar suerte.

Dejo recuerdos muy hermosos en ese departamento. Disfruté mucho tener mi espacio, mi libertad, mi intimidad. Poder invitar a quien yo quisiera, andar a mis anchas. Sin embargo, tengo muchos otros proyectos en mente y las condiciones laborales que me proponían allá no me iban a funcionar, así que ahora estoy aquí, en mi nueva vida temporal. 

Ya es el ocaso del 2019 y la energía anda medio retrógrada, en general no es mi época favorita y me siento un poco estancada.

Nos quedan noviembre y diciembre y pues nada, que la vida sigue. ¿Y qué sigue? No lo sé, aunque ya veremos si lo que me dijeron es verdad.





















martes, 20 de octubre de 2015

VIAJAR


Es una sensación increíble, indescriptible, fantástica, adictiva, exquisita, creadora de la más hermosa nostalgia...

...el poder viajar y adaptarse a la cotidianidad de otros lugares.

Salir del contexto propio e insertarse en un mundo ajeno.

¡Qué hermoso, qué dicha, qué regalo, qué maravilloso se vuelve vivir cuando viajamos!

Volar, perderse y aterrizar en una realidad distinta. Ser un viajero, que nunca será lo mismo que ser un turista.

Me declaro adicta a estas experiencias enriquecedoras.

Ojalá todos nos permitiésemos no sólo experimentarlo, sino SENTIRLO ASÍ.