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sábado, 21 de mayo de 2011

Rezos de esos que son al futuro.


El nuevo milenio fue una atractiva promesa del porvenir. La expectativa futurista nos llenaba de emoción porque imprimió una esperanza en el cambio. ¿Qué podemos decir a once años de haber llegado el futuro?
Este es mi rezo al futuro desde el pasado.

"Oh, año dos mil. En tus manos enconmendamos el futuro.
Te encomendamos la música para que la plastifiques.
Encomendamos el sexo para que lo desvirtúes, lo vuelvas insaboro, lo vendas en cada esquina y lo emplees como motor de bestias.
Te encomendamos la violencia no para que la mitigues sino para que nos acostumbres a ella.
Año dos mil. En tus manos encomendamos un futuro que retrocede.
Bríndanos hoy tu tecnología y tus alcances incontrolables donde cualquier nimiedad es popular y es noticia.
Bríndanos jóvenes obsesionados consigo mismos y cuya sola aportación al mundo es un tweet o en el mejor de los casos, una tesis.
Bríndanos artistas con más sueños de grandeur que arte.
Danos más diversidad social no para que exista más aceptación sino para que tengamos más blancos para el rechazo.
Año dos mil, no nos desampares de tu progreso.
Líbranos de toda sensibilidad y llénanos de sarcasmo.
Acércanos cada vez más a un espejo donde sólo se reflejen robots conformes y más que conformes, indiferentes.
Danos más empatía con una máquina que con un ser humano y hágase tu voluntad, si tu voluntad implica en gran medida el detrimento".

Amén.

El futuro ya está aquí.

1 comentario:

  1. Hola, nena.

    Gracias por preguntar. No había tenido tiempo de decirte lo que pienso pero lo leí desde antes.

    Es impresionante que esto que escribes, que suena tan de principios de siglo (incluso la estética de la foto que escogiste, que se parece a Metrópolis), pueda resultar vigente. Párrafo a párrafo siento una vocecita interna que me dice "¿en serio es cierto?" y cuando lo medito me doy cuenta de que sí, pero no completamente. Parece como si nos volviéramos cada vez más mecanicistas, pero también pasa que en esta época se está viviendo una revolución espiritual como nunca. No sé si a ti te pasa, pero cuando observo nuestros tiempos, me encuentro con que estamos cambiando paradigmas, que estamos viviendo una revolución. Quizá, un nuevo Renacimiento, aunque cada época es distinta, pero lo que vivimos, me parece, se asemeja mucho al cambio de la Edad Media al Renacimiento. Fue una transición lenta, que se gestó muy poco a poco. Los valores no se rompieron totalmente, la percepción que tenemos generalmente es la de escuelita, que nos muestra que se pasó de una época a otra como un cambio abrupto. En realidad muchos de los valores del Renacimiento y la Edad Media son similares, por ejemplo, la tradición grecolatina, que fue el fundamento de la escolástica medieval y que sirvió al Renacimiento para sentar las bases de nuevos valores, sólo que con perspectivas diferentes.

    En fin, el tema es que a primera vista no puedo negar que es cierto lo que dices. Pero si nos alejamos un poco, siento que las cosas no son tan terribles. Creo que el progreso ya no es la idea que nos sostiene, ese paradigma ya se rompió. Creo que cada vez cobramos más conciencia de que la tecnología no es más que una herramienta y que no nos da sentido por sí misma. Creo que el rechazo a lo diferente cada vez comienza a ser menos bien visto, creo que ahora el paradigma es la apertura. Creo que los jóvenes, aunque aún enajenados, comenzamos poco a poco a cambiar el mundo a través de nuestras tesis (como tú misma haces cada vez que reflexionas tan maravillosamente sobre cualquier cosa). Creo que comienza a darse al arte un valor muy especial, el valor del espíritu. Creo que el futuro es promisorio, pero no a manera de la gran máquina de progreso de principios de siglo, sino como un despertar, como un nuevo estadio de conciencia.

    Sí, es necesario vivir el presente para poder construir, es necesario situarse en el aquí y el ahora, pero el futuro siempre representará la esperanza, se construye por la esperanza de un futuro, aunque no haya más tiempo que el presente. Son los ideales los que nos mueven, las utopías, y eso es lo que cambia las cosas, lo que propicia la evolución. Lo cierto es que si queremos vernos realmente, sólo podemos hacerlo en el pasado. El presente es el lugar de la elección, aquí es donde se decide todo, con la vista hacia donde queramos.

    Me gusta tu rezo, me gusta tu impresión, me gusta lo que has dicho tan bien dicho, me gusta tu rebeldía. Creo que hay esperanza.

    Te dejo esto:

    "Pienso que el signo más sutil de que una sociedad está ya madura para una profunda transformación social es que sus revolucionarios se revelen capaces de comprender y recoger la herencia espiritual de la sociedad que termina. Si esto no sucede, la revolución no está madura"

    "El hombre no sólo está hecho de desesperanza sino, y profundamente, de fe y esperanza; no sólo de muerte, sino también de ansias de vida, tampoco únicamente de soledad, sino de comunión y amor."

    Ernesto Sábato

    Besotes

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